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Jueves, 2 de Noviembre de 2017

El Río Hortega de Valladolid iniciará la prueba de ADN fetal para detectar anomalías en prenatales

ICAL - Sanidad destina 1,1 millones para dotar al laboratorio de genética de los medios necesarios para su realización, incluida en la cartera de servicios del centro asistencial

El Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid contará con una partida de 1.156.200 euros para adaptar sus laboratorios genéticos y realizar la prueba de ADN fetal para la detección de posibles anomalías en neonatos, que es menos invasiva y sistituirá a la actual de amniocentesis en madres embarazadas.



El Consejo de Gobierno acordó ese gasto destinado a la adquisición de los materiales necesarios para la realización de test de aneuploidías en sangre a las futuras madres que sean atendidas en el centro hospitalario vallisoletano. Esta prueba permite detectar problemas genéticos en el feto sin riesgo ni para la gestante ni para el bebé, según explica la Junta.



Con la partida económica aprobada hoy se dotará al laboratorio de genética del Hospital Universitario Río Hortega de los medios necesarios para la realización de dichos estudios de ADN fetal, ya que esta opción acaba de incorporarse a la cartera de servicios del centro asistencial.



En su comparecencia del pasado lunes en las Cortes para explicar su presupuesto, el consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, presentó este nuevo test a mujeres embarazadas como una de las novedades de la cartera de servicios que ofrecerá su departamento y sostuvo que es menos invasiva que la actual prueba de amniocentesis para detectar posibles anomalías en el feto.



Este material clínico permitirá la realización de un cribado avanzado, cuyo fin es el de diagnosticar o descartar anomalías cromosómicas en los bebés no natos. La prueba, que se denomina test de aneuploidías, permite analizar el ADN del bebé en la sangre de la madre y obtener, de este modo, resultados de una forma no invasiva y con un procedimiento que no entraña ningún tipo de riesgos para ninguno de los dos.



Actualmente, el diagnóstico prenatal comienza con la realización de un cribado inicial, durante el primer trimestre del embarazo, en el que se estudia el riesgo de síndrome de Down o de síndrome de Edwards. Según su resultado se decide si es necesario ofrecer a la gestante la opción de llevar a cabo un análisis más pormenorizado a partir de la consecución de material genético.



Esta obtención de material se puede realizar mediante procedimientos más o menos invasivos, siendo el test de aneuploidías uno de los más seguros al no requerir más que muestra de sangre de madre. Pero, para que la prueba sea efectiva, es necesario procesar posteriormente esa muestra mediante técnicas de bilogía molecular.