BURGOS - SANIDAD
Sábado, 17 de Octubre de 2020

La Unidad del Dolor de San Juan de Dios en Burgos interviene a más de un centenar de pacientes al año

ICAL - Su responsable, el anestesiólogo Juan García Carrasco apuesta por abordar el dolor como una entidad y no como un mero síntoma, en el Día Mundial contra el Dolor

La Unidad del Dolor de San Juan de Dios en Burgos interviene a más de un centenar de pacientes al año, según indicaron hoy fuentes del centro sanitario. Su responsable, el anestesiólogo Juan García Carrasco, explicó que los problemas de espalda, las lumbalgias y ciatalgias por artrosis de columna, hernia discal y estenosis de canal, son el primer motivo de consulta. Los tratamientos pasan por la infiltración epidural y la radiofrecuencia de nervios hasta la infusión espinal y la neuroestimulación medular.

Entre ocho y nueve millones de personas en España padecen dolor crónico, pero solo un 15 por ciento se abordan en atención especializada. El resto se controlan desde Primaria, un nivel asistencial fundamental en el sistema sanitario y con el que el anestesiólogo Juan García Carrasco piensa que es “imprescindible“ una buena coordinación. 

Como responsable de la Unidad de Dolor del Hospital San Juan de Dios de Burgos, el doctor García Carrasco apuesta por abordar el dolor como una entidad que -en ocasiones tiene un origen complejo o esconde problemas de salud importantes- y no como un mero síntoma.

En este sentido, las artrosis de columna, las lumbalgias, las ciáticas, las hernias de disco y las estenosis del canal son el primer motivo de consulta al representar ocho de cada diez casos. “El porcentaje restante corresponde a dolores articulares, sobre todo de hombro, rodilla y caderas, migrañas, cefaleas tensionales y neuralgias del trigémino”, explicó en el marco del Día Mundial contra el Dolor.

Las infiltraciones tanto periféricas como epidurales (con corticoides y anestésicos locales) y la radiofrecuencia tratan de dar respuesta a un tipo de paciente que, en palabras de García Carrasco, es “frágil” tanto por su edad como por su estado emocional. Algo que muchas veces hace necesaria la intervención de un psicólogo.

Una línea terapéutica más avanzada y compleja la constituyen la neuroestimulación medular -para modular la percepción del dolor que llega al cerebro- y la infusión espinal, que consiste en la administración de una pequeña dosis de medicamento, fundamentalmente un opioide o anestésico local, a través de un catéter intratecal que “va a la raíz del problema”.

No obstante, cada persona tiene un umbral de dolor y responde de una manera distinta a los tratamientos disponibles que, según puntualiza, en muchas ocasiones solo son paliativos, es decir, persiguen aliviar el dolor con más o menos éxito. Se trata en muchas ocasiones de mejorar la calidad de vida del paciente, de facilitarle la reinserción a las actividades cotidianas acordes a su edad y estado físico.

“También apostamos por la terapia regenerativa con factores de crecimiento en lesiones deportivas y en pacientes con problemas de rodilla, cadera u hombro para intentar retrasar la evolución de la artrosis de estas articulaciones. Asimismo, la inyección de toxina botulínica tiene un papel importante en cefaleas tensionales, contracturas cervicales y migrañas”, señaló el responsable de una Unidad del Dolor que el año pasado cerró con 177 consultas y 108 intervenciones, 59 y 30 en el primer semestre de un 2020 marcado por la pandemia del coronavirus.

Técnicas guiadas por imagen

“La mayoría de las técnicas se realizan guiadas por rayos X o ecografía”, apuntó un especialista que hace hincapié en la importancia de ¨la realización de un buen diagnóstico mediante una correcta anamnesis y exploración física, y las pruebas de imagen, como por ejemplo la resonancia magnética”. “Éstas han de ir orientadas a confirmar o descartar una sospecha diagnóstica, no para ver lo que se encuentra porque, a veces, pueden no resultar concluyentes”, agregó.

“Saber si el dolor despierta al paciente, si se agudiza con el esfuerzo o va mejorando a lo largo del día es clave”, pone de relieve el doctor García Carrasco en relación a una experiencia sensorial o emocional desagradable que afecta, según la Sociedad Española del Dolor (SED), al once por ciento de la población española. Por ello, según concluyó, “hay que mejorar los protocolos de derivación” para acabar con los tiempos de espera que deben soportar los pacientes y “tener una visión multidisciplinar” del problema.