SALAMANCA - SANIDAD
Martes, 2 de Junio de 2026

Científicos de la Usal descubren un 'interruptor' cerebral clave en el autismo y la esquizofrenia

ICAL - El investigador Rubén Deogracias lidera el estudio que consolida su laboratorio de nueva creación en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León tras retornar a España con el programa de excelencia Ramón y Cajal

Un equipo de científicos de la Universidad de Salamanca, dirigidos por el investigador Rubén Deogracias en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León (Incyl), acaba de descubrir un 'interruptor' cerebral clave en el autismo y la esquizofrenia, un avance internacional de gran calado para la comprensión de cómo se construye y madura el cerebro.

‘Molecular Psychiatry’, una de las revistas de mayor impacto global en el ámbito de la neurociencia y la psiquiatría de la editorial Springer Nature, publicó el novedoso trabajo en el que los investigadores de la Universidad de Salamanca han identificado, por primera vez, el rol crucial de una proteína llamada ‘MSK1’, que “actúa como un auténtico ‘interruptor molecular’ indispensable para el desarrollo correcto de los circuitos cerebrales”, según explicó a Comunicación Usal el propio Deogracias. Su ausencia o mal funcionamiento provoca “alteraciones estructurales y de conducta similares a las observadas en trastornos severos del neurodesarrollo como el autismo, la esquizofrenia y el síndrome de Rett”. 

En palabras del investigador, este estudio “sitúa a la proteína ‘MSK1’ como una nueva y potentísima diana terapéutica”. El descubrimiento “no solo ayuda a entender el origen biológico de estas condiciones, sino que abre la puerta al diseño de fármacos capaces de modular este interruptor para corregir los defectos neuronales”, subrayó el investigador y miembro, además, del Departamento de Biología Celular y Patología de la Usal.

La investigación desarrollada por Deogracias y su equipo de jóvenes científicos, con Natalia Varela Andrés y Carlos Hernández del Caño como coautores principales del artículo, se centró en el estriado, “una región del cerebro profunda y fundamental para controlar tanto el movimiento como las interacciones sociales y el comportamiento repetitivo y en la que la proteína ‘MSK1’ es especialmente abundante”, apuntan. 

Utilizando tecnología de edición genética de vanguardia, en colaboración estrecha con el Servicio de Transgénesis, el equipo generó un modelo de ratón que carecía de la proteína ‘MSK1’. Los resultados obtenidos fueron drásticos: sin este interruptor, el volumen de la región cerebral disminuyó, las neuronas perdieron su complejidad estructural y los sistemas de comunicación química, especialmente la dopamina, se desregularon por completo. 

Además, en el plano del comportamiento, los ratones sometidos a estudio mostraron alteraciones muy severas en su conducta social, desinterés por tareas básicas y un incremento de comportamientos de tipo depresivo. "Este trabajo revela que la proteína ‘MSK1’ es la pieza que conecta las señales de crecimiento externas con los programas genéticos que dictan cómo deben madurar las neuronas", declaró. 

Al demostrar que su ausencia reproduce los perfiles moleculares y de conducta de patologías humanas, los científicos de la Usal están señalando “un nuevo camino terapéutico”. Asimismo, debido a que el estriado es la zona afectada en enfermedades degenerativas como el Parkinson o el Huntington, “los hallazgos podrían ser extrapolables para combatir también estas dolencias en el futuro", remarcó el investigador.

A la vanguardia 

Desde sus dependencias del Incyl, los científicos de la Universidad de Salamanca desarrollan ciencia puntera en el marco de la ciencia base. “Trabajamos en descifrar el funcionamiento de las neuronas y de los circuitos neuronales e intentamos descubrir las pequeñas piezas implicadas y su incidencia, como ha sido en este caso con el estudio de la proteína ‘MSK1’”, subrayó.

Con respecto a la actual investigación, Rubén Deogracias es tajante: “Hemos dado con algo que realmente se lleva debatiendo mucho tiempo: las enfermedades neurodegenerativas no ocurren cuando se detectan, sino que aparecen muchísimo antes debido a proteínas que no se están expresando o que han dejado de estar presentes. Y su ausencia a lo largo de la vida de un individuo dejan una huella marcada en el desarrollo del cerebro”. 

En este sentido, cabe destacar que los científicos de la Usal han sido los primeros en caracterizar que esta proteína juega un papel fundamental en regular los circuitos neuronales de formación del estriado, “tanto desde el estadio postnatal hasta el estadio adulto en un individuo”. Así como en determinar que esta proteína “se expresa de diferente forma en las distintas regiones del cerebro. Por ejemplo, a partir de la pubertad ya no está presente en la corteza cerebral”.

Profundizar y comprender los procesos neurobiológicos desde un punto de vista molecular es una de las misiones principales del grupo. No obstante, “la cúspide para nuestra investigación sería llegar al tratamiento definitivo de determinadas enfermedades, alcanzar soluciones terapéuticas reales. Integrar un conocimiento no solo básico, sino también traslacional”, remarcó el director del laboratorio y autor senior del estudio.

Sello de retorno

Por otra parte, el hito científico de la Universidad de Salamanca tiene un valor añadido para el tejido investigador español. Rubén Deogracias retornó a España gracias al programa de excelencia Ramón y Cajal (2020-2025) tras una destacada trayectoria internacional en Suiza y Reino Unido que le ha permitido mantener e iniciar interesantes redes de colaboración científica con destacadas universidades, centros de investigación y empresas de desarrollo biotecnológico europeas. 

Actualmente, es profesor e investigador de la Universidad de Salamanca y lidera el Laboratorio 3B ‘Formación de Circuitos Neuronales y Enfermedades Cerebrales’, de nueva creación en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León (Incyl) que busca consolidarse como un referente en neurobiología del desarrollo y desde donde se ejecutó esta pionera investigación.

Publicar este artículo en una revista de primer nivel “demuestra que la apuesta por el retorno de investigadores y la inversión en laboratorios nuevos da frutos de impacto mundial”. “Para seguir compitiendo a este nivel y transformar estos descubrimientos en terapias y fármacos reales para los pacientes, necesitamos estabilizar las estructuras de financiación de estos nuevos centros de excelencia", reivindicó.

En definitiva, “comprender el cerebro no solo ayudará a mejorar tratamientos y calidad de vida, sino también a entender mejor lo que somos como personas”. “El viaje apenas ha comenzado y, para la ciencia, el cerebro sigue siendo el territorio más apasionante por explorar”, concluyó.