Lunes, 2 de Noviembre de 2026
Los podólogos advierten de que las caídas, los tropiezos y la fatiga infantil pueden indicar alteraciones en los pies
El Colegio Oficial de Podólogos de Castilla y León advierte de la importancia de prestar atención a determinadas señales durante la infancia, como las caídas frecuentes, los tropiezos, la fatiga, el dolor en las piernas o caminar de puntillas, ya que pueden justificar una evaluación podológica. La organización celebrará el próximo 7 de noviembre en Valladolid un curso de actualización en podología pediátrica, impartido por el especialista Eugeni Llorca, con el objetivo de profundizar en la exploración biomecánica infantil y los factores que influyen en el desarrollo del pie.
Según informa en un comunicado, estas señales “no siempre indican la existencia de una alteración que requiera tratamiento”, aunque tampoco deben normalizarse sin conocer su origen. En este sentido, recuerda que la ausencia de dolor no significa necesariamente que no exista ningún problema y defiende la importancia de “valorar las características individuales de cada niño” antes de decidir si necesita alguna intervención.
Uno de los aspectos que más dudas genera entre las familias es el pie plano infantil, una condición que puede formar parte del desarrollo fisiológico y considerarse normal hasta los siete o nueve años, dependiendo de las características de cada menor. Sin embargo, Llorca subraya que “no es simplemente la presencia de un pie plano lo que determina si existe un problema, sino los factores que lo acompañan”.
Entre estos factores se encuentran la fatiga, la torpeza, el dolor, la posición de las rodillas, caminar de puntillas, orientar excesivamente los pies hacia dentro o hacia fuera y el sobrepeso. “Lo que debe hacernos prestar atención no es simplemente que el niño tenga el pie plano, sino los ‘apellidos’ que pueden acompañar a ese pie plano”, explica el especialista.
Por ello, insiste en que cada situación debe analizarse de manera individualizada para determinar si resulta suficiente controlar la evolución del niño o si es necesario intervenir mediante ejercicios, modificaciones en el calzado o plantillas. “Tener los pies planos y no tener dolor no significa automáticamente que haya que hacer algo, pero tampoco significa que podamos concluir, sin valorar al niño, que no haya nada que hacer”, señala.
El podólogo también cuestiona la creencia de que todas las alteraciones del pie infantil desaparecen con el crecimiento. Aunque reconoce que algunos casos pueden corregirse de manera natural, advierte de que determinadas circunstancias pueden evolucionar desfavorablemente si no se identifican a tiempo. Entre ellas menciona la hiperlaxitud ligamentosa, la retracción de la musculatura posterior, las rodillas orientadas hacia el interior y las alteraciones en la rotación de los huesos. “Una situación que puede parecer normal en una determinada etapa de la infancia puede empeorar a medida que el niño crece”, advierte.
En este contexto, destaca la importancia de realizar una exploración biomecánica completa que no se limite a observar la apariencia de los pies, sino que tenga en cuenta la relación entre el pie, la tibia, la rodilla, el fémur y la cadera, así como la actividad física del menor, sus hábitos y la posible aparición de molestias. “No podemos quedarnos únicamente con la imagen del pie del niño”, resume Llorca, quien recuerda que “la idea no es tratar a todos los niños, ni mucho menos”, sino identificar aquellos casos que necesitan atención específica.
Asimismo, recomienda prestar especial atención a los denominados tradicionalmente dolores de crecimiento cuando aparecen de forma recurrente, especialmente al final del día, durante la noche o después de realizar actividad física. Según explica, algunas molestias en las piernas, los muslos, las rodillas o los pies pueden estar relacionadas con alteraciones biomecánicas que, una vez identificadas, pueden abordarse mediante medidas relativamente sencillas. “Cuando identificamos correctamente el origen, podemos resolverlo con medidas relativamente sencillas”, asegura.
En ausencia de señales de alerta, Llorca considera que los cuatro años constituyen una buena edad para realizar una primera exploración biomecánica infantil, aunque recuerda que “nunca es tarde para acudir a una consulta especializada”.
Otro de los aspectos que abordará la formación es la elección del calzado infantil. El especialista señala que no existe un modelo adecuado para todos los niños y que las características del zapato deben adaptarse a las necesidades biomecánicas de cada menor. Así, aunque el denominado calzado respetuoso puede resultar apropiado en determinadas circunstancias, en otros casos puede ser necesario modificar elementos como la dureza de la suela, el contrafuerte o la diferencia de altura entre la parte delantera y trasera. “Lo que existe es un calzado adecuado para cada niño en función de sus características”, afirma.
Llorca también alerta sobre la proliferación de recomendaciones relacionadas con la salud de los pies infantiles en las redes sociales, donde las familias pueden encontrar información contradictoria o procedente de personas sin formación sanitaria. “Actualmente existe mucha información disponible pero, en muchas ocasiones, no es información de calidad”, señala. Por ello, considera fundamental recurrir a profesionales cualificados y evitar aplicar recomendaciones generales sin una valoración previa.
“El reto en la sociedad actual es que las familias sepan identificar qué información procede de profesionales con cualificación y puedan tomar las mejores decisiones, basadas en criterios sanitarios”, añade el especialista.
Con el objetivo de actualizar los conocimientos de los profesionales sanitarios, el Colegio Oficial de Podólogos de Castilla y León celebrará el sábado 7 de noviembre el curso 'Actualización en Podología Pediátrica', en el Hotel Zentral Parque de Valladolid, situado en el paseo del Hospital Militar.
La formación tendrá una duración de diez horas, distribuidas entre las 9.00 y las 14.00 horas y entre las 15.30 y las 20.30 horas. Durante la jornada se abordarán la biomecánica del pie plano infantil, los principales factores de progresión, las maniobras de exploración, la toma de moldes y las alternativas de tratamiento de las patologías infantiles, además del análisis de casos clínicos reales.



